Ponle ganas y cambia

Ponle ganas y cambia despierta afrodita

En la última comida con una amiga, ella me preguntaba “¿cómo puedo cambiar? Me siento tan estancada, que no sé por dónde empezar.”

Y es que cambiar y salir de la zona de confort, sigue siendo difícil de afrontar. Pero salir de ese muro protector que te impide vivir la vida que realmente quieres,  es posible, solo tienes que ponerle ganas a cambiar.

He escuchado tantas veces, “me siento estancad@”,  que me parece una enfermedad común, a la que todos en algún momento estaremos expuestos. Y en efecto todos sabemos lo que no nos conviene,  pero saberlo no es suficiente, porque seguimos haciendo lo mismo. “Sentirse estancado” es como tener el “agua estancada”.

Cuando nos sentimos estancados, no avanzamos, nada parece tener sentido, estamos mal y nos quejamos constantemente de la situación que vivimos. Es como cuando el agua está estancada, creamos un ambiente dentro de nosotros mismos tan propicio a las bacterias y hongos (quejas e insatisfacción), que perjudicamos nuestra salud, e incluso somos caldo de cultivo para los mosquitos (personas tóxicas) que revolotean a nuestro alrededor para chuparnos la energía, y aprovecharse de toda esa agua estancada para perjudicarnos.

            Somos casi un 70% agua, y la dejamos que se estanque. ¿Y qué es lo que hace que no fluyamos?  Bruce Lee decía, “be water my friend”.  Pero vaciar nuestra mente, liberarnos de toda forma, como el agua, nos cuesta mucho. El agua cambia, puede ser hielo, vapor, correr por el río, ser mar, retenerse en un estanque  para regar campos o criar peces, o envasarse en una botella para calmar nuestra sed. El agua se adapta a las circunstancias que se le presentan, pero nosotros nos resistimos al cambio, y preferimos quedarnos con lo malo conocido, en lugar de arriesgar, y continuar nuestro camino de forma diferente.

Nos estancamos por múltiples causas, algunas ocasiones porque somos muy perfeccionistas y nuestras expectativas son demasiado altas, otras porque tenemos miedo a fracasar en esa nueva posibilidad de cambio, ya sea una oportunidad laboral, emprender un negocio, romper definitivamente con la pareja, o sencillamente aprender a ser feliz y tomar decisiones que optimicen nuestro bienestar. Nos estancamos porque la vida también nos pasa por encima, y nos cansamos de luchar, perdemos el ritmo, dejamos de ser flexibles, nos olvidamos de planificar, de reformular nuestras metas, nos encadenamos a la apatía, y la pasión nos abandona.

Y es verdad que a veces surgen contratiempos, nunca es el momento adecuado para cambiar aquello que no te gusta, y nunca lo será, porque siempre existirán imprevistos como la vida misma. Nada sucede exactamente como lo tenemos planeado, y cambiar es una elección que supone desprenderse de algo que conoces por otra forma de hacer las cosas.

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El miedo al cambio, cala en los huesos, y hace que te paralices. ¿Qué hacemos cuando vamos a estrenar unos zapatos y tenemos miedo al dolor de pies y rozaduras? Uno, los estrenas igualmente porque confías que si te hacen daño sabrás cómo reaccionar (te los quitas, te pones una tirita, o te los cambias cuando ya no puedes más, pero los disfrutas). Dos, los vas preparando para el estreno, y te los vas poniendo por casa, les echas crema, porque te adelantas a posibles consecuencias. O tres, los guardas en ese estupendo zapatero porque definitivamente te harán daño, y quedan preciosos en el zapatero, así siempre estarán nuevos, y utilizarás los mismos gastados de siempre. Ahora estás delante del zapatero, los zapatos nuevos son tu cambio,  decídete: estrenas, preparas estreno, o los guardas sin estrenar.

Iniciar un proceso de cambio es difícil si, pero se puede si te centras en lo que quieres conseguir. Que tus “si quiero” superen por goleada a los “no puedo”. Dar ese giro al cambio, y ponerte en movimiento es posible si te decides a implicarte y comprometerte contigo mism@. Esa responsabilidad pertenece a cada un@ y no existe magia alguna que hagan que cambies de la noche a la mañana. Y por si esperas recibir una señal divina que te de la fuerza necesaria para cambiar, déjame decirte, que esa señal la tienes dentro de ti, haciendo eco en tus pensamientos. Tú tienes la capacidad para  transformar tu infelicidad y estancamiento por, remolinos y mareas que muevan tu agua estancada para que fluya y  cobres vida. Cambiar requiere tu esfuerzo, tu voluntad, y un motivo. Presta atención a tus necesidades, valora lo que ganarás, ponle ganas, y cambia.  

[lsvr_testimonial portrait=»1113″ source=» Wayne Dyer»]

“Cambia tu forma de ver las cosas, y las cosas cambiarán de forma” [/lsvr_testimonial]

Este artículo fue publicado originalmente en La nueva ruta del empleo (octubre 2015).

MUJER, NO POMPA DE JABÓN

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MUJER, NO POMPA DE JABÓN

Hoy cumplimos un año de vida. Un año en el que seguimos luchando con ilusión en este proyecto para mejorar el bienestar de la mujer. Solo necesitamos que quieras despertar y descubrir todo tu potencial. Así que, bienvenidas de nuevo a este rincón para nosotras, en el que puedes encontrar respuesta a tus anhelos, en el que comprendes un poco más de ti misma y en el que aprendes a trabajar tu autoestima. Y antes de que se me olvide, felicidades por ser mujer.

Despierta Afrodita ha trabajado duro este año, participando en eventos en defensa por la igualdad, y realizando talleres para optimizar la autoestima femenina. Hemos desplegado las alas, pero aún nos falta batir las alas para poder volar y avanzar. Por eso seguimos compartiendo historias que nos acercan a todas, reflexiones que nos hacen abrir los ojos, y cuentos que nos invitan a materializar la vida que realmente queremos, esa vida que nos merecemos, y que puedes conseguir si despiertas y crees en ti.

Seguro que algún día, mientras ibas paseando por el centro de tu ciudad habrás observado a alguien haciendo pompas de jabón gigantes en mitad de la calle, dejando embelesado al público que los miraba. Es un espectáculo artístico de moda, que tiene una mezcla de entretenimiento y de arte, porque ver las burbujas flotar en el aire, mientras otras se revientan con el simple contacto con alguna superficie, es un placer que nos deja a todos encantados. Hace poco yo misma, estuve presente en uno de estos espectáculos, y pude comprobar la belleza tan fascinante y a la vez tan efímera del vuelo de las pompas de jabón. Y de esta experiencia, surgió la idea de la historia que ahora te cuento.

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Esta es la historia de una mujer cualquiera, que vive en este mundo llamado tierra. Cuando nació le pusieron el rosa por bandera, y la mecían para que soñara con ser princesa. Entre cuentos de hadas y príncipes azules crecía mientras iba a la escuela vestida de forma coqueta y con lazos que adornaban su bonita melena. En los recreos a jugar con muñecas y a la comba como las niñas buenas. Había que cuidar que siempre estuviera perfecta, con la ropa limpia y peinada de la forma correcta. Desde pequeña apuntada a clases danza, aunque el kárate fuera una de sus preferencias.

Ya de adolescente con las amigas quedaba a horas prudentes, mientras su hermano no tenía hora de llegada. Empezaba en esta etapa, la ITV de su cuerpo frente al espejo, porque si quería estar bella tenía que estar delgada, ya que en las “gorditas” los chicos no se fijaban. De punta en blanco y siempre arreglada para aparentar que era la chica ideal a la que todos quieren enamorar. Le aconsejaban que forzara la sonrisa, aunque no la sintiera, y que las penas era mejor esconderlas. No debía prestar atención a sus fortalezas, puesto que al ser chica era débil por naturaleza.

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Los años pasaban y la niña se convirtió en mujer. Quiso ser bombero, pero le dijeron que le iba más ser maestra. Que se dejará de muchos hombres, y se esforzará por conseguir un buen novio, para no convertirse en una vieja solterona. Que llegaría el día para casarse, y centrarse así en su marido. Las tareas del hogar y su trabajo le iban a absorber el tiempo, y pasar un rato con las amigas, carecería de importancia, ya que en casa ya lo tendría todo.

La cosa se complicaría un poco cuando el instinto maternal llamará a su puerta, porque al ser madre, entre el marido y los hij@s que tendría que cuidar, el trabajo debería dejar. Y es en ese momento cuando las ITV del cuerpo se harían más intensas, ( la ITV es la inspección técnica que se le hace a los coches para acreditar que pueden circular sin ningún problema, pues nosotras nos hacemos esa inspección técnica del cuerpo frente al espejo, para chequear en qué condiciones lo tenemos constantemente). En esta parte de la vida, lo más importante sería  mantener a su marido contento, y si por casualidad la engañaba, debería  mirar a otro lado, y quedarse callada, para que nadie supiera que estaba pasando por una situación delicada.

Y en este mar de suposiciones de lo que podría ser su vida, se detuvo un instante, se imaginó en esa rutina de casi sin respirar, de momentos de agonía, de llorar a solas por sentirse vacía, viviendo una vida que en realidad no quería. Porque ese mundo de apariencias, exige que seas una mujer “perfecta” de cara a la galería, pero amargada en lo más profundo de su corazón. De ser una mujer metida en una burbuja, a la que hay que proteger, pero que todos pueden dañar, como las pompas de jabón que flotan en el aire. Todos admiramos su belleza, y todos podemos destruirlas con un solo chasquido, porque se evaporan fácilmente. Por eso no te equivoques, no eres una pompa de jabón.

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En nuestra historia ella era una mujer que tomaba decisiones, que  experimentaba ser mujer en toda su plenitud, y practicaba el amor hacía sí misma. Ahora apaga fuegos siendo bombero, se arregla cuando tiene ganas, a veces va en chándal y otras conjuntada, porque con cualquier trapo que lleve encima, ella se siente guapa. Cuando se mira al espejo, se echa piropos y se guiña un ojo, porque sigue siendo preciosa hasta con kilos de más, y sin maquillaje en la cara. No depende de nadie más que de sí misma, y sueña todos los días con hacer las cosas que le motivan. Sin miedo a mostrarse tal y como es, con lo que siente, cómo y cuándo lo siente, explora y afronta sus sentimientos, porque ya sea sola o con pareja, es feliz.  Se va de viaje con las amigas, y deja al marido cuidando de l@s niñ@s, porque en casa ambos hacen la colada, y los dos trabajan. Su prioridad es ella misma, y quererse forma parte de su rutina. Se hizo fuerte, y sabe que el poder reside en ella para cambiar aquello que no le gusta. No vive de las apariencias y se siente libre. Aprende y se equivoca, porque los fracasos no existen. Disfruta de su mundo, apuesta por sus sueños, y está convencida que la verdadera belleza es esa que se transmite con la mirada.

Eres mujer, no pompa de jabón. Es nuestra lucha por la igualdad en derechos y oportunidades, la que nos hace fuertes. Recuerda que la magia para cambiar el rumbo de las cosas está en nuestro interior.

[lsvr_testimonial source=»- Emma Watson»]»Quiero ser la persona que se siente muy bien en su cuerpo y que pueda decir que lo ama sin cambiar nada»[/lsvr_testimonial]

Eres mujer y tienes poder!

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Bienvenid@s

Hoy 8 de marzo de 2015, en conmemoración con el día internacional de la mujer, Despierta Afrodita despliega sus alas. Un proyecto en el que he volcado mucha ilusión, mucho amor, y mucho esfuerzo. No podía ser de otra manera, un proyecto pensado por y para mujeres, tenía que ver la luz en este día. ¿Por qué? Porque es nuestro día, un día en el que se celebra la lucha de la mujer por participar en la sociedad en igualdad de derechos con el hombre.

¿Que hemos logrado avances? Sí, claro. Gracias a la determinación de mujeres que han tenido un papel primordial en la historia para cambiar las cosas, mujeres decididas con valentía y coraje para defender los derechos, que hoy muchas de nosotras disfrutamos. Mujeres como Cleopatra que fue una de las soberanas con más poder de la antigüedad, Juana de Arco que dirigió al ejército galo durante el reinado de Carlos VII, Marie Curie científica que obtuvo dos premios Nobel, Indira Ghandi una brillante política, Clara Campoamor que logró en España que la mujer ejerciera por primera vez su derecho al voto en 1933,  Eva Perón que promovió los derechos de los trabajadores y de la mujer en Argentina, Federica Montseny, la primera mujer ministra durante la II República española, o Benazir Bhutto, la primera primer ministro en un país musulmán, Pakistán.

Podría seguir enumerando un listado de mujeres que desafiaron las normas, y desataron nudos, muchas de ellas se impusieron y lograron su objetivo, otras desgraciadamente lo pagaron con su vida. Y aunque hemos conseguido mucho, no nos olvidemos que todavía hay muchas partes del mundo donde la mujer es discriminada, maltratada, ultrajada, por el simple hecho de ser mujer.

Por lo tanto, nos queda mucho por hacer, mucho camino que recorrer para conseguir que efectivamente la igualdad sea una realidad total. Mientras siga habiendo mujeres a las que lapidan, a las que torturan, a las que mutilan, a las que matan, a las que violan, a las que usan como un mero trapo, tenemos que seguir luchando por defender nuestro desarrollo íntegro como personas, como seres humanos que participamos libremente en la sociedad. Pueden tildar esto de feminismo, cosa que no es, puesto que lo que defiendo es la igualdad real en derechos, y la equidad de género. Igualdad a la hora de acceder a un trabajo, igualdad para cobrar el mismo salario en un mismo puesto, igualdad para ejercer la maternidad y la paternidad, igualdad de oportunidades, igualdad para tomar decisiones, igualdad para participar en la política, igualdad para la educación, simplemente IGUALDAD.

Me entristece ver a diario mujeres que son asesinadas por sus parejas o exparejas, mujeres discriminadas que son maltratadas y que sufren en silencio vejaciones y un trato discriminatorio, mientras otros miran a otro lado. Estamos hablando de mujeres a las que les han quitado la vida,  la VIDA, el derecho fundamental de cualquier ser humano. La violencia de género es una lacra en nuestra sociedad que hay que erradicar, poniendo hincapié en la educación en valores de igualdad y respeto.  Tomar en serio la defensa de la igualdad creo que es papel que nos toca jugar hoy como mujeres.

Hombres y mujeres siempre seremos diferentes, y benditas diferencias que enriquecen nuestras relaciones interpersonales, pero nadie es superior a nadie, por eso apuesto y reivindico la igualdad en derechos y obligaciones, sin violencia y sin discriminación alguna.

Te invito a la reflexión, para que nadie te diga cuándo puedes hablar, qué tienes que hacer, cómo has de vestirte, o con quién puedes salir. Que nadie te humille. Que nadie te diga cómo tienes que vivir tu vida, porque nadie, créeme puede respirar por ti.

Es por ello por lo que hoy, te felicito, es nuestro día, el día de la mujer. Despierta Afrodita tiene como objetivo fundamental dotar a la mujer de PODER. Es un proyecto terapéutico para optimizar tu bienestar personal, fortalecer tu autoestima, facilitar la expresión de emociones, y despertar tu sensualidad. Eres mujer, y tienes poder para cambiar tu vida, para tomar tus decisiones, para empezar a quererte y valorarte, para ser feliz y vivir tus sueños. No quieras ser princesa, porque no necesitas ser rescatada, no seas la víctima, no eres el sexo débil, eres una mujer fuerte y luchadora, con poder para hacer y deshacer tu plan de vida. Recuerda eres una diosa.

Haz de tu vida una victoria, es el momento de que te la juegues, así que, Despierta Afrodita.

[lsvr_testimonial inview_anim=»fadeInDown» portrait=»496″ source=»Johanna Alaminos, Creadora de Despierta Afrodita»]GRACIAS  por querer despertar conmigo. Te doy la bienvenida a este que va a ser un rincón para ayudarte a ser un poco más feliz y a conseguir aquello que sueñas.[/lsvr_testimonial]